EL PELIGRO DE LA SEGURIDAD

Cuando se habla de la noción o el concepto de seguridad, es muy común encontrar visiones unidimensionales que abordan el tema desde una perspectiva policíaca o militar, es habitual encontrar políticas (policy)[1] que intentan legitimar una coyuntura especifica aplicando el Estado de Derecho[2] sobre el que supuestamente se basa la estabilidad y el orden en una comunidad política, estás perspectivas que ponen demasiado énfasis en aspectos referidos a asuntos militares o político estratégicos, son representaciones que reflejan la esencia de un sistema de dominación especifico, reflejan una forma de Estado que recurre a la noción de seguridad entendida sólo bajo aspectos jurídico-políticos y no ahonda en características adyacentes importantes para la construcción o aproximación de una noción de seguridad en términos mas amplios, la concepción de seguridad que reiteran constantemente los gobiernos neoliberales, es aquella que apunta solamente a proteger y hacer valer las normatividades jurídico-políticas mediante aparatos político-administrativos-punitivos que proyectan la conservación de una dominación clasista.

La noción institucional de seguridad que ha implementado el Estado mexicano mediante su órgano operativo, corresponde a una visión lineal y unidireccional que no toma en cuenta percepciones integrativas importantes para la problemática de construcción de dicho concepto,[3] está visión parcial ha generado que la noción de seguridad esté en la actualidad sirviendo para los fines de ideologización de la sociedad que ha llevado a gran parte de la ciudadanía a aceptar como válida dicha concepción unidireccional que acepta el carácter defensivo de la seguridad.

Por otro lado, una visión alterna del concepto de seguridad, se construye a partir de la consideración de la historia de una nación, de la forma de hacer política y de las limitaciones que se presentan, la visión que intenta realizar una redimensión teórica y práctica de la seguridad: “como asuntos de política… para abordarles en base a su concepción y carácter actual y su significado… y por los requerimientos de la situación critica del mundo en desarrollo”. (Hartt; 1990, p, 133).

Una visión amplia del concepto se debería fundamentar en los recientes aportes contemporáneos a la noción de seguridad y a la atención de la lógica y dinámica del sistema político mexicano, esta noción de seguridad re-conceptualizada se entiende como un producto del consenso de la mayoría, que para su concepción es indispensable recurrir a visiones no sólo estratégicas punitivas, sino también a enfoques socio-económicos, que por ende, esté estructurada a partir de guías multidisciplinarias para abordar tanto una visión nacional como regional que se inscriba dentro de la dinámica político, social, económica y cultural de la realidad mexicana.

Derivado de lo anterior se puede argumentar que el actual gobierno confunde la seguridad del Estado, la seguridad del gobierno y la seguridad nacional, ya que mediante la militarización de amplias regiones de la sociedad y con el argumento de recuperar los espacios que se encuentran fuera del control institucional y de la seguridad pública, recurren a la institución militar para mantener lo que sólo por consenso se puede conseguir, a saber; el mantenimiento y obediencia a una autoridad legítimamente aceptada.

La seguridad del Estado y la del gobierno que persigue la actual administración mediante la militarización de la seguridad pública, responde al reacomodo de la crisis estructural que ha sufrido el sistema político mexicano, la retórica utilizada por los voceros y representantes institucionales que constantemente bombardean a la sociedad mexicana con el argumento de que la participación de los militares en ámbitos que le corresponden a las instituciones policíacas estatales y municipales responde a la conservación de la seguridad nacional evidencia en el fondo que lo que se persigue es una razón de Estado “la cual representa la protección por parte de los gobernantes del Estado, frente aquellos ataques internos y externos  de sus rivales, es una tecnología del poder que nace desde el momento en que el Estado toma conciencia de su existencia como organismo político” (Uvalle; 1993, p, 245-255) es decir, la razón de Estado es un instrumento para acrecentar el poder del Estado, su trasfondo tiene como vértice principal la misma sobrevivencia del Estado en detrimento de la nación, ya que no se atienden las deficiencias estructurales propias de la inseguridad como la pobreza, el desempleo o la emigración de mexicanos, entre otras, que podrían ser atacadas con los recursos que se le asignan a las instituciones de carácter punitivo, como ejemplo, en el ejercicio fiscal para 2007  las  secretarías  destinadas  a  la   protección   de   la   nación   tienen   un   desfase  de $ 2,509,669,613,[4] en relación a las instituciones de carácter jurídico-punitivo que protegen la seguridad del Estado y del gobierno, está diferencia en el gasto público para este año refleja que lo más importante para la actual administración es el mantenimiento de una dominación clasista basada en un estado de derecho inmoral (Dussel;1973) que no atiende de forma total los requerimientos de la nación y que utiliza a las instituciones castrenses para mantener la seguridad de sus intereses y la del imperialismo yanqui. La seguridad nacional no puede ser satisfecha en su totalidad si se le da más peso e importancia a aspectos de carácter jurídico-punitivos y menos a los aspectos político-económicos, la militarización de amplias regiones de la sociedad sólo refleja el mantenimiento de una dominación clasista basada en la legalidad de la injusticia (Dussel; 1973, p, 66), el miedo y las armas.

Revista Estudiantil Conciencia Negativa No. 2

FES-Acatlan – UNAM / 2007

Víctor Daniel García García 


[1] Entendida como procesos de acción estructurados por un conjunto de etapas que determinan el hacer o no hacer del gobierno (políticas públicas) que en la mayoría de los casos sólo buscan una racionalidad instrumental y la maximización de utilidades para un grupo especifico.

[2] Hay que tener en cuenta que dicho Estado de derecho es incipiente e inmoral en la realidad mexicana ya que sólo sirve para los intereses de dominación de una clase específica la cual desconoce e ignora la voz del otro (Dussel; 1973). “es precisamente el Estado de Derecho lo que no existe todavía en nuestro país, sino a lo sumo un ordenamiento normativo que conviene a los intereses de la élite gobernante y que la mayoría de las veces es utilizado como fines políticos”. En Cesar Cansino “Los engaños del gradualismo” página 59. Coyuntura Año 1995, número 64.  

[3] La falta de una visión amplia e integral se debe a la subordinación del Estado mexicano al papel imperialista que ha mantenido el pentágono, así la militarización actual de la sociedad en México esta destinada a la conformación de un Estado policial que proteja la seguridad de una minoría y de los intereses de EU.

[4] Datos tomados del DOF publicado el 17 de enero de 2007. Las instituciones que se tomaron en cuenta  comparativamente fueron SSA, SEP y SEDESOL frente a SEDENA, SSP, SEGOB, SEMAR y PGR.

 

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