EL DIOS MORTAL; SERÁ INMORTAL

Preocupados y concentrados por banalidades creadas por el sistema y los opresores para impedir nuestra libertad mental e igualdad político-social, pareciera que hemos olvidado el carácter mortal del Estado; nos hemos alienado a la serie de mediaciones sociales que nos someten y denigran nuestra naturaleza, que ya no nos percatamos que el dios mortal mejor conocido como leviatan o Estado ha dejado de proporcionar las finalidades para las que fue creado por una pequeña élite ansiosa de poder y riqueza.

La historia y desarrollo de este dios mortal no ha sido fácil, su creación supuso un rechazo y un enfrentamiento a una única voluntad que sometiera a las demás, el transcurso del tiempo y la aceptación social han mantenido está forma de organización como algo natural, como algo que es necesario e imprescindible para la convivencia y seguridad de los individuos todos.

Sin embargo, preguntémonos, ¿acaso participamos de este contrato del cual surge este ominoso dios mortal?, por otro lado ¿la finalidad por la cual fue creado este contrato se cumple en la actualidad?; es indiscutible que la “unidad real” a la que hacia referencia el Estado a través de un poder común ha desaparecido, el contrato civil por el cual los individuos cedían sus voluntades a una sola persona o asamblea que representaban una unidad y única voluntad ésta en desuso, la esencia del acto voluntario  por el cual se transferían los derechos y los medios personales a alguien más, no existe en la actualidad; la deliberación en el espacio público ha sido sustituido por los acuerdos Inter-elite y partidistas.

El  poder soberano que se alcanzo en algún momento de la historia a través de organizar una sola voluntad y que tenia como fin la “protección” de la vida, la propiedad y de la misma sociedad mediante el ejercicio de una única voluntad soberana  creada para tener libertad de acción frente a aquellos que la cuestionaran ha perdido fuerza, presencia y legitimidad, se ha diluido. el contrato en el cual no participamos ya no responde a los fines para los que fue creado, sin embargo, lo hemos olvidado y se mantiene y reproduce por nuestra incapacidad de liberarnos de las mediaciones sociales creadas por el mismo dios inmortal.

La justicia, otra de las características por las que fue creado este dios, sólo responde a una clase  o pequeña elite, prevalece una justicia inmoral que deslegitima el propio contrato y por ende legitima que los individuos  disconformes con el pacto en el que no fueron consultados lo nieguen y rechacen, ya que dicho dios no busca ni satisface los fines colectivos para los que creado (las significaciones imaginarias) el dios inmortal es un ingrato que se ha aprovechado de la apatía, ignorancia e inacción de las personas, de los actores no concientes de sus palabras y acciones.

Recordemos que nadie esta obligado a obedecer un pacto o construcción social cuando no es autor, es decir, cuando no es dueño de sus palabras y acciones, por ende no estamos obligados a respetar un pacto hecho en contra de nuestra autorización. Habrá quien cuestione lo anterior argumentando tradición, cotidianeidad,  o aspectos viles que degradan su  razón, a estos “ciudadanos” les digo que su dios inmortal no puede solventar las incertidumbres que se presentan con las nuevas relaciones sociales derivadas de un mundo global, por más que incrementen su conocimiento instrumental en aras de aumentar la presencia y vigencia del dios, esto no incrementa las certezas en las funciones olvidadas por sus instituciones.

El Estado, recordémoslo, es mortal, la mortalidad significa finitud de la cosa en sí cuando cumplió su razón de ser o cuando no se puede adaptar al entorno, por lo tanto el Estado, el dios mortal es necesario que deje de existir……

El cumplimiento de los fines últimos para los que fue creado el Estado, están ausentes, por ende quedamos liberados del contrato, es necesario comenzar a pensar en el espacio público-político  de forma diferente, ya no mantengamos las costumbres políticas de la organización estatal, desarrollemos un espacio eminentemente político que reivindique un espacio público en donde se revelen los hombres (autores) como iguales y distintos, a partir del hecho fundante de la libertad, entendida como libertad política donde nos encontremos con otros autores en un espacio del “entre” autores como antes mencione, iguales y distintos…………….

 

Víctor Daniel García García.

Revista Estudiantil Conciencia Negativa No. 9

FES-Acatlán UNAM

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: