La Mayor trampa verbal en México: El Estado de Derecho

En nuestra vida cotidiana estamos expuestos diariamente a un sin fin de trampas verbales que el sistema de poder nos intenta imponer y en algunos casos lo ha logrado; entiendo una trampa verbal como la construcción de una noción conceptual de algún tema o cuestión a través de distintos medios que no se corresponden con la realidad, ni en su definición, ni en su puesta en practica, pero que es aceptada por la sociedad de forma a-critica.

En este opúsculo me referiré a la que para mi es la mayor trampa verbal y sobre la que se fundamenta y reproduce el actual sistema de explotación y dominación; el tan aclamado y vitoreado estado de derecho.

Comúnmente se entiende por estado de derecho la construcción y puesta en practica de un sistema normativo que somete al Estado al derecho, aquí se alude a un Estado que adopta un régimen político democrático, por qué si no fuera así, no se podría hablar de un estado sujeto al derecho, es decir, en pocas palabras, el Estado sometido al derecho refiere que el poder y la actividad de todas las instituciones racionalizadas que componen y estructuran al Estado se encuentran y vienen reguladas, controladas y limitadas por la ley (el imperio de la ley) entendida está última noción como una construcción y expresión de la “voluntad general”.

Ahora bien, ¿existe en México en la actualidad o a existido en algún momento de nuestra historia moderna dicho estado de derecho?, para contestar dicha pregunta, revisemos someramente las exigencias básicas de un estado de derecho y pongamos algunos ejemplos que he escogido arbitrariamente para representarlo.

Como se mencionaba arriba, el imperio de la ley supondría un control y limite a la actuación del Estado, en función de que en dicha construcción del sistema normativo participarían todos los ciudadanos, es decir, las leyes serían hechas por aquellos a quienes están dirigidas, serían normas autónomas que permitirían que el poder emanara y ascendiera de abajo hacia arriba (de la sociedad hacia el Estado), cosa que no sucede en México, ya que aquí se presenta una autocracia disfrazada de democracia.

Otra exigencia básica del aplaudido estado de derecho al que recurren los vividores de la política es la división de poderes, ésta pretensión requeriría que los poderes soberanos tuvieran autonomía unos respecto del otro, que el legislativo realizara y aprobara reglamentaciones en beneficio de la comunidad, que el judicial tuviera autonomía para investigar y perseguir los delitos que le competen y que el ejecutivo se sometiera a lo que mande la ley, sin embargo, está separación entre los distintos poderes en México esta ausente, el poder legislativo es un simple apéndice más del ejecutivo ya que sus dictados son supuestamente debatidos en el atrio secular pero muy pocas veces son vetados a no ser por recriminaciones morales de quienes viven de la misma partidocracia autocratica, el judicial arremete contra movimientos que reivindican y exigen un verdadero estado de derecho (¡que paradoja!), los ejemplos inmediatos, son la aprobación de la Ley del ISSSTE y el aumento que se ha presentado últimamente de los artículos de la canasta básica y los próximos aumentos en la gasolina y el disel que provocara un aumento inflacionario.

La legalidad que debe seguir la administración pública como órgano que se encarga de hacer valer el poder del Estado a través de actos de poder publico emanados de una autoridad aceptada socialmente, sería otra de las exigencias básicas necesarias para poder hablar de estado de derecho, de nueva cuenta se habla aquí de la primacía de la ley sobre las actuaciones de los funcionarios y políticos en la titularidad de alguna de las instituciones del Estado, sin embargo ésta exigencia se ve violentada cotidianamente, el régimen de la administración pública es ignorado por los  funcionarios y políticos, en aras de mantener sus prebendas e incrementar sus beneficios “flexibilizan” el imperio de la ley a merced de su interés instrumental, el ejemplo inmediato es el enriquecimiento inusual de la pareja expresidencial Fox-Sahagun y las facilidades que ambos personajes le consiguieron a los hijos del primer matrimonio de la ex primera dama. En este recuento de ejemplos también se podrían mencionar quizá a todas las dependencias de la administración federal, sin embargo quisiera mencionar sólo dos, el IFE (habrá quien me llame ignorante, al mencionar que este instituto es un órgano autónomo “ciudadanizado” de la administración pública,  sin embargo lo considerare como dentro de la propia administración ya que sigue los dictados del ejecutivo) y el TRIFE que avalaron una elección en la cual el principio de  certeza fundamental para argumentar legalidad estuvo ausente, y la Secretaria de la Función Publica que se muestra incapaz de investigar las tropelías de Fox y embustera esposa.

Un último elemento -quizá el más ignorado, el más pisoteado, el más peligroso para el Estado- para poder hablar de estado de derecho, es la vigilancia, protección y puesta en practica de los derechos humanos y las libertades fundamentales, esta exigencia básica no es necesario de explicar ya que todos conocemos el destino de los derechos humanos en un régimen autocrático como el que se presenta en México, dichos derechos (individuales o colectivos) son soterrados por el sistema de poder y su sistema normativo autocrático que busca proteger sólo una razón de Estado, y quien me quiera refutar, le pongo sólo algunos ejemplos: ¿se respetaron las libertades fundamentales de los estudiantes que se manifestaban pacíficamente el 2 de octubre de 1968?; ¿se castigo al responsable de la violación de los derechos humanos cometidos el 10 de junio de 1971?; ¿tuvieron respeto las autoridades de la UNAM, la SG y las fuerzas federales (PFP) de las libertades de manifestación y demanda de los heroicos compañeros que mantuvieron y defendieron la educación publica aquel febrero del 2000 cuando violentaron la autonomía de la universidad?; ¿hubo justicia y castigo a quienes asesinaron y violentaron la vida y los derechos de los campesinos en Aguas Blancas y en Acteal?; ¿hay estado de derechos para  los presos políticos de Atenco y Oaxaca que defendían sus tierras y que demandaban la destitución de un tirano?; ¿se castigo a los violadores de una anciana en Zongolica?, entre otros ejemplos que no disminuyen el catalogo de agravios.

Es importante repensar si el Estado mexicano se encuentra sometido al derecho, o sólo es una simple trampa verbal con la cual intenta seguir manteniendo alienados y embrutecidos a nuestros hermanos y hermanas, es importante luchar contra este seudo estado de derecho, reivindicando la justicia, solidaridad y apoyo mutuo.

Víctor Daniel García García.

Estudiante 7mo semestre. CP y AP, FES-Acatlan.

UNAM

Revista Estudiantil Conciencia Negativa No. 8

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