Terrorismo de Estado

En nuestra vida cotidiana estamos constantemente expuestos a los cambios y situaciones imprevistas derivadas de la realidad social y que nos afectan directamente, la mayoría de las veces no nos percatamos de las intenciones o los objetivos de fondo que estás situaciones tienen, ya que creemos que son productos necesarios o consecuencia naturales del devenir de las colectividades, de la propia vida en sociedad.

Los ámbitos mas relevantes para la vida cotidiana, qué son el motor de toda vida social están siendo manipulados de forma constante y permanente en aras de mantener un control y de tratar de homogeneizar a una sociedad plural y diversa,[1] es decir, el Estado, sus intelectuales orgánicos y sus instituciones deficientes mantienen una dominación a través de una serie de mediaciones (hegemonía) que llevan a cabo un terrorismo de Estado en todos, en todos los ámbitos de la vida social.

Por ende al terrorismo de Estado no se le debe de entender sólo en términos policiaco-militares, sino en aspectos a los cuales las sociedades se encuentran directamente relacionados, es decir, el terrorismo de Estado se puede medir y constatar desde aspectos económicos, políticos, sociales y al parecer incluso en los culturales, ya que en dichas esferas se busca eliminar toda posible divergencia o cuestionamiento que ponga en entredicho o en jaque los dictados de las clases económica y políticamente dominantes.

Comenzare la enumeración de las características del terrorismo de Estado por el aspecto económico y sólo haré alusión a unos cuantos elementos, será labor propia estructurar la lista completa de las particulares de este ámbito con el propósito de ampliar el conocimiento al respecto. Por todos es conocido que a finales de los años setenta e inicios de los años ochentas se comienza a implementar en México el neoliberalismo, modelo económico de exclusión y de miseria en las sociedades, como consecuencia del mismo y por mandato de imperialismo yanqui el modelo que décadas atrás había solventado algunas de las necesidades imprescindibles de la población, es abandonado dando paso a la lógica del libre mercado y de la eficiencia administrativa, lo que en esencia quería decir  mayor subordinación de los pueblos a las políticas de expansión imperialista americanas, sabemos como se desmantelo el Estado: remate de empresas públicas, auge del capital transnacional sobre aspectos estratégicos, creación de monopolios, etcétera; que dieron como resultado una pauperización elevada de casi todos los sectores de la población mexicana; el ejemplo más reciente es el aumento de 35 %  sobre la canasta básica en comparación a un aumento del 4 % de los salarios para los trabajadores lo que da como consecuencia que sólo se puedan adquirir un 16% de todos los productos que integran la canasta básica (integrada por 47 productos)[2], como este ejemplo se podrían citar más, sin embargo como se advertía al inicio este opúsculo no será exhaustivo sino sólo expondrá algunos elementos.

En otro ámbito relevante para la estructuración y la organización social que es el político, el terrorismo de Estado muestra su cara más nueva con el intento de reforma judicial, la cual pretendía en el fondo someter y victimizar la protesta social a través de un conjunto de eufemismos político-jurídicos encaminados a distraer la atención pública de su objetivo especifico; es decir, en este ámbito el Estado utiliza un conjunto de trampas verbales para mantener la alienación y sumisión de los grupos de civiles, estas herramientas mediáticas apoyadas por el moderno intelectual orgánico (los medios de comunicación) están encaminadas a mantener la idea de una forma de organización política vertical, un forma de organización clasista, excluyente, una idea de democracia que se encuentra emparentada con la idea utilitarista, por lo mismo en el ámbito político, el Estado protege a través de la militarización, el hostigamiento y el miedo hacia la población civil, los intentos de las organizaciones, de los pueblos, de las colonias a organizarse y buscar formas políticas de inclusión, solidaridad, verticalidad, apoyo, en un pocas palabras, el terrorismo de Estado en el ámbito político tiene como finalidad esencial combatir la autoorganización y la autogestión popular.

Con respecto al ámbito social y cultural los intentos del Estado y sus esbirros de mantener el statu quo, la dominación, la exclusión y la sumisión del pueblo se pueden ejemplificar y observar en el destierres que se presenta en los gobiernos neoliberales de la educación, la cultura y las artes, en su lógica, las actividades que no generan lucro o que no pueden ser utilizadas para generar beneficios principalmente económicos, no tienen que ser atendidas por el Estado por lo mismo tienen que abrirse al capitales privados, por lo mismo se ha visto desde hace ya más de una década los intentos de ir privatizando las instituciones de educación superior o de ir desapareciendo las disciplinas de reflexión, análisis y critica (principalmente disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades), en este ámbito el terrorismo estatal actúa con  la intención de destruir los vínculos y las relaciones sociales que se puedan presentar ajenas a la idea instrumental, busca desmembrar y desaparecer los marcos de acción y las disciplinas que no sean rentables en términos egoístas e instrumentales, las relaciones sociales y las disciplinas que son rentables en un sentido verdaderamente humano para el Estado no sirven.

Aquí sólo he intentado ampliar la idea que personalmente tengo sobre el terrorismo de Estado, creo que al plantearlo sólo en términos políticos-jurídicos no abordaremos de fondo la esencia del Estado como maquina de dominación y explotación y por lo mismo caemos en la trampa de pensar que se puede cambiar (tan vociferada por los partidos políticos y sus esbirros en el atrio secular), si la autoridad fue concebida en algún tiempo histórico como herramienta esencial para organizar el desorden, para coordinar actividades, para generar un conjunto de acuerdos mínimos para poder vivir, en la actualidad la autoridad, el Estado y sus instituciones actuales ya no responde al objetivo para el cual se crearon, es indispensable comenzar a pensar en relaciones sin autoridad, sin gobierno, requerimos voltear a ver las practicas y dinámicas de pueblos que se autoorganizan, que se relacionan de forma vertical, incluyente en fin en términos autogestivos.

 

Víctor Daniel García García.

8vo. Semestre

Revista Estudiantil Conciencia Negativa No. 10

FES-Acatlán UNAM

 

 


[1] Parecería contradictorio decir que se busca una homogeneización de la sociedad habiendo pluralidad, sin embargo la heterogeneidad que se acepta por parte de las instituciones gubernamentales está encaminada a esconder las contradicciones de clase que se presentan en la sociedad.

[2] Datos tomados del reporte 74  del Centro de Análisis Multidisciplinario de Economía de la UNAM.

 

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