LA PROPUESTA DE POLICÍA CON MANDO ÚNICO Y EL PENSAMIENTO UNIDIMENSIONAL

En los últimos días, varias han sido las notas periodísticas y reflexiones de expertos aparecidas en medios de comunicación impresos, radiofónicos y televisivos que nos hablan de la importancia de reflexionar y analizar a profundidad la propuesta de creación de una policía con mando único. Dicha petición ha sido atendida por algunos de los mejores analistas, por varias organizaciones de la sociedad civil, y por algunos políticos que han entendido que concentrar aun más el poder es un peligro para el régimen y las prácticas democráticas.

Uno de los lastres más lastimosos de la cultura política mexicana, es la incapacidad que muestran la mayoría de los políticos, de entender el ejercicio del poder político como una actividad delegada y orientada al bien común, es decir, una actividad  en nombre del todo, por lo mismo al servicio del otro, del que menos tiene, del desplazo, del excluido. La política actual, al realizar completamente lo contrario, es decir, al utilizar el poder político para beneficios particulares, político-electorales, se alinea y vicia, ocasionando una actividad política altamente desprestigiada, debido a la elevada corrupción que evidencia y a la falta de consenso que le de legitimidad.

La propuesta presentada por el ejecutivo que pretende la creación de una policía de mando único, abonará a mantener y reproducir las prácticas antidemocráticas que la “transición” no ha podido eliminar y por ende a seguir deslegitimando la política,  ya que: concentrará aun más el poder de la “justicia” en manos de los señores feudales llamados gobernadores, muchos de los cuales han mostrado su verdadero rostro autocrático, tal es el caso del gobernador de Oaxaca; incentivará la intervención subsidiaria de las policías estatales sobre las municipales y de la Policía Federal sobre las corporaciones estatales, minando con ello la autonomía estatal y municipal y por ende el federalismo; propiciara la creación de una pequeña camarilla que concentrara el poder punitivo en sus manos, la cual podría coquetear con practicas descaradamente autoritarias contra quien(es) discrepen de sus propuestas; entre otras .

Quienes presentan dicha propuesta (Calderón-García-Blake-Cordero), arguyen que con la creación del mando único se abatirá la influencia y penetración del crimen organizado en las corporaciones  policiales y a la vez se fomentara y fortalecerá el trabajo conjunto de los tres niveles de gobierno, fomentando con ello la democracia y por ende consolidando el estado de derecho.

Para conseguir lo anterior los gobernadores tendrán la facultad de  nombrar al responsable de “coordinar” las acciones de la policía estatal, aunado a lo anterior, junto con el titular de la corporación estatal establecerían los mecanismos y acciones que llevaría a cabo en contra de la delincuencia y del crimen organizado, sin embargo quienes presentan esta propuesta olvidan que la actividad política en México esta basada en lealtades compradas y que los intereses que “protegerán” y por los que “velaran” las corporaciones policiales en este esquema policial serán las de los gobernadores en turno y no propiamente los intereses de la población, aunado a lo anterior no se busca un mejoramiento económico y formativo de los policías municipales, sino que se les relega e incluso deshonra.

Si bien la propuesta de contar con mandos únicos estatales confiables no es descabellada, primero se debe de abordar a fondo la corrupción que priva en todas las policías municipales, en las estatales en incluso en la PF,  se debe de atender el tema de la remuneración a los policías, así como su formación y capacitación en temas variado y principalmente en el de derechos humanos. El mando único serviría si tuviéramos una reforma integral del aparto de justicia mexicano.

Sin embargo lo que propone el ejecutivo es otra inventiva con poco análisis y reflexión de expertos, que poco beneficiara al régimen político democrático mexicano, en cambio la propuesta  si trae  consigo elementos (materiales e inmateriales) de donde podría brotar actividades de corte altamente punitivo (robustecimiento de la autocracia) orientadas a imponer un pensamiento unidimensional  (antidemocrático) en las zonas en donde la exacerbación de clase ha cobrado una importancia singular.

Soc. Víctor Daniel García García

22/11/2010

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