¿SOBRE CACERIAS DE BRUJAS?, O SOBRE EJERCICIO PLENO DE LA JUSTICIA

Las elecciones que se acaban de celebrar en 12 estados de la República, pasarán a los anales de la historia mexicana como muchas elecciones anteriores caracterizadas por la antidemocracia, la inequidad, el uso faccioso de recursos públicos, la colonización  de los institutos electorales por los institutos políticos, las prácticas de compra y coacción del voto, el abstencionismo, entre otras características típicas de la cultura política mexicana y  de los partidos que se rehúsan a dejar el poder y de los que quieren acceder a él. Sin embargo, también serán recordadas como unas elecciones que permitieron sacar de dos de los estados más atrasados y lastimados de la República a caciques represores y violadores de derechos humanos priistas.

Estos dos procesos electorales vividos en Oaxaca y Puebla evidencian que la ciudadanía y el pueblo en general si pueden incidir, modificar y eventualmente cambiar de fondo el sistema, y que no es necesario resignarnos a acatar las directrices de la clase política en el poder, los procesos socio-políticos que se vivieron en Puebla y Oaxaca el pasado domingo, evidencian la maduración de la cultura política de una parte de la ciudadanía, que está harta, cansada y desilusionada de quienes ahora se presentan como los futuros redentores de la República, lo que se vivió en Puebla y Oaxaca es sin lugar a dudas un mecanismo y ejercicio de rendición de cuentas de la ciudadanía hacia políticos (incluido su partido) pragmáticos, usureros, represores, simuladores y cínicos.  

Sin embargo, más allá de este épico ejercicio de rendición de cuentas que las y los poblanos y oaxaqueños llevaron a cabo, es necesario que a quienes se les confirió la confianza y responsabilidad de dirigir los próximos rumbos de dichos estados, rectifiquen las políticas que hasta el momento se han ejecutado, y al mismo tiempo es necesario que integren, incluyan, escuchen y atiendan a la ciudadanía que no voto por ellos (que destierren la exclusión, característica por antonomasia y esencial de los gobiernos priistas).

Ahora bien, algo que no pueden dejar pasar los políticos a los que ahora se les ha encargado la voluntad general y por ende el ejercicio del poder público en Oaxaca y Puebla (que no son propiamente políticos progresistas), es aplicar la justicia contra quienes realizaron actos violatorios a los derechos humanos, es decir, lo importante no es sólo mandar a su casa a quienes se mostraron antidemocráticos en el ejercicio de la función pública, sino que hay que mandarlos a la cárcel, las y los ciudadanos no sólo votaron por políticos “diferentes”, sino que votaron por ellos para que se hiciera justicia y se castiguen los agravios cometidos por estos gobernadores cavernícolas de Puebla y Oaxaca.

Las declaraciones de que no habrá “cacería de brujas” -si es correcta mi interpretación-, afianzará sólo la impunidad y el descrédito al campo de lo político, reitero, lo importante más que sacar del poder a los priistas y mandarlos a su casa, es evidenciar sus prácticas antidemocráticas y castigarlos con todo el peso de la justicia.

Soc. Víctor Daniel García García

13/07/2010

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