SOBRE RETORICA Y MENTIRA

En días pasados la mayor parte del pueblo de México conmemoro de muy diversas formas el inicio de la lucha de independencia iniciada hace dos siglos, en días pasados la clase política gobernante y la clase económica dominante conmemoro y celebro de muy diversas manera el sometimiento, mantenimiento, sumisión, control y abyección del pueblo de México a sus mandatos.

En todo el presente año, el pueblo de México ha sido testigo de la utilización de un conjunto de herramientas mediáticas –principalmente televisivas- que han intentado presentar el levantamiento armado de la independencia como una proeza necesaria en su contexto y que permitió el arribo del Estado-nación mexicano a la modernidad política; en donde la libertad, la justicia, la igualdad, el estado de derecho, la autonomía e “independencia” se han afianzado y robustecido.

Pero más allá de la propuesta mediática, desmovilizadora, omisa, imprecisa, excluyente, parcial y pragmática que el gobierno, sus vasallos y las televisoras han promovido, más allá de la presentación carnavalesca de un fecha que debería de ser abordada con la mayor conciencia nacional,  más allá de la presencia junta de tres de los personajes políticos que más le han hecho daño a México para “celebrar” el grito de dolores -en palacio nacional- y la democracia mexicana, más allá de las propuestas “históricas” televis-ivas incongruentes sobre la independencia, es necesario recordar de forma panorámica algunos hechos nacionales que evidencian que estamos lejos, muy lejos de tener una autonomía como Estado y muy lejos de tener libertades y desarrollo como nación.

Con base en datos de la Auditoria Superior de la Federación recuperada en notas periodísticas, el gasto público erogado desde 2007 a la fecha, para el show carnavalesco-televisivo  con el cual  se conmemoro el grito de independencia es de mil 177 millones 32 mil 106 pesos, la cifra anterior es de llamar la atención ya que dicho recurso público bien hubiera servido para la construcción de escuelas u hospitales en las cuales las franjas poblacionales más vulnerables y relegadas pudieran acceder al derecho humano de la educación o de la salud.

En vez de mal-gastar  mil 177 millones en desfiles con poco contenido patriótico y utilidad posterior, se hubiera construido infraestructura en zonas altamente marginadas y con pobreza elevada.

Aparte del análisis sobre el dispendio de recurso público para una conmemoración histórica que se buscó desmovilizara y perdiera el contenido reivindicativo de causas sociales, es importante que reflexionemos de forma colectiva sobre temas que actualmente están en la mesa de los pendientes y que se busca de muy diversas maneras  sean olvidadass y por ende no atendidas, como la ausencia de justicia para los infantes muertos a causa de negligencia y falta de atención de las autoridades correspondientes al otorgar permisos de subrogación de estancias infantiles; o los casos de violencia a la mujer, que cada vez aumentan más y que incluyen los llamados feminicidios y la violencia estructural hacia las mujeres por ejercer su derecho a decidir sobre su propio cuerpo; o la reforma laboral panista regresiva que busca aniquilar los pocos derechos sociales que aún quedan  que las luchas obreras pasadas lograron conquistar.

A esos ejemplos hay que agregar el tema de la militarización de las zonas geográficas que evidencian elevada exacerbación de clases y que con el eufemismo de combatir al narcotráfico y a la “guerrilla” atemorizan y desarticulan los movimientos sociales que buscan reivindicar causas populares; o bien el tema cada vez más peligroso para libertad de expresión de los asesinatos de comunicadores y periodistas que tratan de evidenciar la verdadera situación de “colonización” en la que se encuentra gran parte del territorio mexicano; muy relacionado a lo anterior el asunto de los llamados de forma burlona daños colaterales de la guerra contra el crimen organizado, es un asunto que no puede pasar al olvido.

Pero los asuntos a reflexionar en estos doscientos años de independencia son muchos más, ahí tenemos a los jóvenes llamados “ni-nis”, a los cuales el Gobierno Federal y sus instituciones  les han transferido la culpa de su situación actual, al llamarlos esquezofrenicos, herejes, o exagerados al denunciar la falta de atención real y verdadera de las administraciones públicas de los tres niveles de gobierno para con ellos y ellas; a esta lista de falta de atención gubernamental se unen la violación de derechos humanos que se vive en México y que ha sido reconocida, incluso por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y por el representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; a lo anterior se podría agregar de forma panorámica la subordinación de los poderes legislativo y judicial al ejecutivo federal o de los estados,  las canonjías de la alta burocracia, la opacidad en el manejo de los recursos públicos, o bien la patrimonialización de los recursos públicos.

Frente a estos ejemplos, el dispendio de recursos públicos en un desfile carnavalesco es una ofensa tanto para la memoria de quienes han tratado de forjar una nación justa, igualitaria y libre y como para quienes en la actualidad tratamos de revertir dichas injusticias.

Soc. Víctor Daniel García García

18/09/2010

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