Reforma Petrolera y Energética: Innecesaria e Inmoral.

Para “desintoxicar” a la ciudadanía que se encuentra en un letargo compartido, es fundamental cuestionar las declaraciones que los proreformistas han hecho para justificar las modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política que se llevaron a cabo por el Congreso de la Unión en este diciembre de 2013 y que están encaminadas a otorgar permisos y concesiones a empresas extranjeras para beneficiarse de los recursos energéticos y petroleros de México.

Dentro de estas declaraciones destacan por su falta de análisis profundo, las que compartió Cesar Camacho Quiroz (El Universal, Reforma Energética indispensable y urgente)[1], presidente del CEN del PRI y defensor a ultranza del remate del sector energético y petrolero nacional, según este político:

–          Se preserva la propiedad de la Nación sobre los energéticos en el subsuelo mexicano // Sin embargo, se le olvida mencionar que el petróleo en boca de pozo será propiedad de los “operadores” cuando paguen el respectivo “derecho” de propiedad, es decir, se pierde el control de la propiedad del petróleo a favor de los “operadores” (Royal Dutch Shell; Exxon Mobil; Chevron; British Petroleum).

–          Se proponen mecanismos de contratación que permiten aprovechar la riqueza petrolera para que sirva mejor a los mexicanos y se permite que en la exploración y extracción, colaboren particulares, para reducir el costo y disminuir los riesgos financieros //

–           // es decir, se permiten las concesiones que fueron prohibidas desde la expropiación petrolera y que permitieron que el sector petrolero fuera el pilar del crecimiento y desarrollo nacional.

–          Contratos de utilidad compartida la inversión de los trabajos corre por cuenta del contratista bajo su riesgo //

–          Los contratos de producción compartida el Estado se compromete a pagar con un porcentaje de la producción obtenida // es decir, que los pagos que se realice a los “operadores” será con el propio petróleo, que antaño servía para financiar el desarrollo nacional.

–          Las empresas podrán reportar para efectos contables sus beneficios esperados, precisando que los hidrocarburos que se encuentran en el subsuelo son propiedad de la nación mexicana // Pero el petróleo a pie de pozo ya es de su propiedad.

–          Se fomenta la creación de Empresas Productivas del Estado que en esencia buscan establecer mecanismos que generen mayor productividad y competitividad,  posibilitando con esto los contratos y las licencias con empresas privadas para que lleven a cabo actividades de exploración y producción de petróleo e hidrocarburos.

En este mismo orden de ideas se le olvida a Cesar Camacho, exgobernador priista del Estado de México y uno de los mentores del actual inquilino de los pinos,  que para el caso de la industria petrolera:

–          Hace más de tres décadas que no se construye una refinería, la última de que se tiene conocimiento fue construida en 1979.

–          Se indica en la reforma que se requiere adquirir conocimiento y capacidad para poder acceder a yacimientos en aguas profundas, pero nada se comenta de la necesaria vinculación de nuestro recurso humano especializado y formado en el IPN, la UNAM y otras Universidades nacionales.

–          En esta reforma no se establecen las responsabilidades precisas de las legislaciones y dependencias del gobierno federal encargadas de “vigilar” la actuación de los operadores privados.

–          PEMEX estuvo sujeto a un esquema fiscal que financió no solo a la administración federal, sino también las corruptelas de políticos priistas y panistas, entre las que destacan campañas presidenciales (no se nos olvide él PEMEXGate) y opulencia de líderes petroleros y familias.

–          Para pagar los “derechos” de propiedad del petróleo en boca de pozo no se establece que legislación regulará lo anterior, la discrecionalidad es la característica fundamental.

Aunado a lo anterior, dentro del proceso de “apoyos” que ha recibido esta acción de traición a los postulados de la revolución mexicana, destacan aquellas acciones que desde los cuerpos de seguridad se han implementado para proteger y generar las condiciones propicias para llevar a cabo los procedimientos legislativos inmorales y desaseados para aprobar y secundar la reforma a los artículos antes mencionados. Si recordamos la propuesta de Wright Mills, este sociólogo norteamericano propone la categoría conceptual de “élite del poder” la cual engloba a los hombres políticos, económicos y militares. Al hacer una contextualización al caso mexicano, actualmente los hombres no propiamente militares, sino ubicados en instituciones de seguridad pública o ciudadana son aquellos que están siendo el pilar fundamental, esencial, para llevar a cabo las prácticas de traición.

Si para Wright Mills la sociedad norteamericana estaba caracterizada por ser un capitalismo militar, donde los señores de la guerra (militares) jugaban un papel fundamental en la elite del poder norteamericana, para el caso de la sociedad mexicana desde hace más de 15 años, se viene implementando un proceso de fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública (policias, granaderos, corporaciones de reacción inmediata, etcétera) que han estado encaminadas a generar un contexto de miedo, inmovilidad y creación de un consenso de inseguridad para justificar dicha militarización civil.

En este sentido, las acciones que se vieron en últimos días, donde las corporaciones policiales protegieron y defendieron a los legisladores federales y locales para aprobar y secundar la reforma energética y petrolera, es la culminación de un proceso que se ha venido gestando desde cuando menos quince años, para corroborar lo anterior, baste recordar algunos actos donde se utilizaron a estas fuerzas represivas para mantener el orden y la seguridad.[2]

Por lo mismo, desde mi punto de vista, si bien es cierto que es necesario analizar la ausencia de apego a los procedimientos legales del proceso legislativo, la falta de debate en las Cámaras, las prácticas que se reviven de mayoría mecánica para aprobar alguna norma o reforma, un punto importante que no debe de pasar desapercibido es la relevancia que han tomado los cuerpos policiacos, que se presentan actualmente como una institución incluso superior a los “poderes soberanos” sobre los que se basa la república.

Este poder “metaconstitucional” que antaño era típico del PRI-Gobierno, hoy está concentrado en las personas que regulan y controlan las instituciones policiales, poder que se muestra amenazante, intolerante ante la disidencia, inmoral, violento y peligroso para la estructura social democrática.

Esta reforma energética y petrolera es innecesaria porque no se atendió el problema de fondo que enfrenta este sector en México, es decir, la corrupción imperante en la alta burocracia y la asignación de recursos para su desarrollo y crecimiento.[3] Esta reforma es inmoral  porque atenta contra todos los procesos legislativos y porque atenta contra los derechos y garantías constitucionales de las y los mexicanos, al negarles su participación directa en la toma de decisiones del sector productivo fundamental del país.

Soc. Víctor Daniel García García

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[2] Recordemos la violación a la autonomía de la UNAM al momento en que la PFP entro a detener a estudiantes en un contexto de un movimiento estudiantil; otro acto donde se presenció el uso de la fuerza sin previo intento de diálogo fue la represión que se llevó a cabo en Atenco, Estado de México por parte de corporaciones federales y del Estado de México; otro acto donde los cuerpos policiales evidenciaron la relevancia que tienen para mantener el actual sistema es el que se presenció en el movimiento social oaxaqueño.

[3] Desde 1979 no se construye una nueva refinería en el país. A partir de 1983 los tecnócratas del gobierno dejaron de considerar como prioritario al sector energético. “La gran tentación. El petróleo de México”. Lopez Obrador, Andrés Manuel. México, Grijalbo, 2008. La misma Revista Forbes coloca al líder del STPRM como uno de los 10 políticos más corruptos en México.

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Comentarios

  • Yomero Petatero  On febrero 21, 2014 at 6:21 pm

    México necesita sacudirse de opiniones retrógradas y populistas de pseudo-izquierdistas, pseudo intelectuales y demás clase que no permite que el país avance, superemos ya el paternalismo colectivo que no deja crecer a la sociedad mexicana, Como dice el diputado Penchyna ¡ABAJO LOS MITOS!

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